Dieciocho años de vida en los que he tenido que superar
obstáculos pequeños, muy grandes y lo suficientemente grandes como hacer que mi
corazón se encogiera, que la vida me cambiara, y que mis ojos se inundaran de
lágrimas.
En todo ese tiempo he conocido personas de las que dejan
huella, otras muchas que con el tiempo se olvidan. Personas que por mucho
tiempo que permanecen a mi lado siempre te sorprenden para bien y para mal y
otras muchas que en tan solo días te enseñan gran parte de lo que son.
Muchas personas marcan tu corazón con una tinta imborrable y
no sé si por casualidad pero siempre me han marcado las personas que menos
esperaba.
Y sigue pasando el tiempo y te das cuenta a quien le
importaste, a quien le importas y a quien nunca le importaste...Y es que en los
peores momentos de la vida siempre están los de siempre y los que aunque no han
estado ultima mente nunca ha dejado de estar.
He comprendido que no hace falta sangrar para que las
heridas escuezan y que no todo es olvidar. Que las sonrisas se guardan en una
cajita en el corazón y que recordar esas sonrisas duele más que recordad las
lágrimas vertidas.
En la vida no se debe soñar porque existe una probabilidad
extremadamente grande de que los sueños no se cumplan tal cual los soñamos. que
sorprenderse siempre fue mejor que ilusionarse.
Duele saber que personas con la que has compartido toda tu
vida se van, que no volverán y que quizás no te echen en falta como tu a ellos.
Más duele saber que has cometido errores irremediables y que por eso se van.
¿Nunca has sentido que la luz del sol pierde fuerza y que
las estrellas pierden brillo? Yo por primera vez en toda mi vida me sentí así
en este bonito y horrible año a la vez... Mi cielo brillaba y el sol parecía
sonreírme, pero en realidad era la sonrisa del niño que me ha marcado la vida
para siempre, del niño que me regaló todo sin reproches, que me hizo sentir la
princesa de mi historia. Olvidé que no todas las historias acaban con sonrisas.
Pero una cosa tengo clara en la vida. Aunque mi historia con mi príncipe ya
tiene punto final, cada noche miraré el cielo y veré esa estrella polar que
tanto me recuerda a él pues siempre será el eje de mi vida y por muchas lluvias
de estrellas que hayan siempre permanecerá en el mismo lugar de siempre. Ha
sido la mejor persona que he conocido y estoy orgullosa de ello y de todo lo
que pasamos juntos, porque el me demostró que yo podía ser feliz.
Por otro lado ellas. Mis nueve pequeñas. Esas que siempre
están para hacerme reír y llorar. Que a veces me defraudan pero a la vez me
sorprenden con lo mejor que me pueden dar. Ellas que me han visto llorar y que
saben que lo que digo es lo que siento, que me comprenden y me apoyan.. y
sobretodo que me abrazan cuando sin pedirlo lo necesito más que nunca. Ellas
que no me juzgan por mis errores sino que me admiran por mis aciertos.. Las que
comparten todo conmigo y con las que yo sé que puedo compartirlo todo. A ellas
solo puedo darles las gracias por ser como son.
También ha sido un factor importante mi familia, la misma
que sin decirme nada me apoyan más que cualquier otra persona en el planeta. Mi
madre que llora porque me ve llorar y sufrir, mi hermano que se preocupa y
rompe el cielo si hace falta para que no derrama lágrimas por nada ni nadie.
Mis tíos que tantos consejos me dan, mis primitos que me hacen reír cuando mas
falta me hace y que siempre están preocupándose de mi.
También he de agradecer a esas personas que sin apenas
conocerme me han brindado su mano y han escuchado lo que tenía que decir, que
han invertido su confianza en mi y me han dicho : SONRÍE QUE SE TE VE LINDA! (
tú sabes de quien hablo).
Pero hoy sobre todo quiero agradecerle a esas personas que
han hundido o al menos intentado hundir mi vida, a esas que no sé por que han
echo que de mi vida se haya ido lo mejor, a esas personas que con mentiras
destrozan cada espacio contraído con cariño, a esas que sin conoce juzgan y
malmeten. Gracias porque gracias a ustedes he crecido como persona, que gracias
a su falsedad he aprendido que nadie es lo que parece y que ni en mi sombra
puedo confiar.
Dieciocho años en los que he errado como la que más, que he
comprobado que no soy perfecta y que como yo nadie lo es. En los que he
aprendido a amar y a ser amada. A que no hace falta que te hagan
muchisisisisiisisimo daño para sufrir como si lo hiciesen. Que sonreír es un
privilegio que dura poco y que hay que aprender a conservar. Y que en el cielo
hay muchas estrellas que corren, otras se paran, otras desaparecen, otras
parecen estrellas y no lo son, otras son grandes y brillan poco y otras se
quedan donde siempre, te miran desde lo lejos y sostienen el cielo. Ahora es
cosa tuya saber cual eres tú.
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