Inevitablemente tenemos una cajita de recuerdos en el corazón. Puedes creer borrar algunos momentos de los vividos pero pasa el tiempo y te das cuenta de que el tiempo que ha pasado solo intensifican esos recuerdos. Y quizás mires hacia a dentro y veas muchos malos momentos vividos con ese alguien que un día te hizo sentir especial pero el peso real del dolor lo llevan los otros muchos que viviste feliz a su lado. Por que duele más pensar en esas veces que ya no podrá cogerte de la mano sin razón alguna, que no podrás sentir su olor cuando te abraza, que no te hará reír a carcajadas ni te gastará bromas, que ya no te sorprenderá diciendo las cosas más bonitas que alguien te puede decir en la vida, o esos simples besos que entre silencios dicen más que cualquier palabra. Duele pensar que llegará el viernes y el no estará preparándose para verte o que antes de dormirse no pensará en ti. Cierto, duele mucho que se vaya, pero no por el hecho de que se vaya sino porque estuvo.
Y pasará el tiempo y la cajita revivirá esos momentos que con tanto cariño vivimos, y pasará el tiempo y el dolor se convertirá en nostalgia. Llegará el momento en que sonría porque te amo y deje de llorar porque no pude demostrártelo.
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