He comprobado que no somos los mismo cuando estamos juntos y cuando estamos solos. Cuando estás acompañado es más fácil hacer que sonríes, y por lo que notas se te da muy bien. Luego llegas a casa, justo al pasar la puesta de tu habitación sientes todo ese peso que te habías quitado antes de salir. ¿Y porqué sigue ese peso ahí?. Tú has dejado de ser quien eras, has dejado tu sonrisa fuera de tu casa, como si la felicidad no pudiera formar parte de tu vida diaria, solo por momentos.
¿Te has parado a pensar si eso es lo que quiere el mundo de ti, si es lo que tú quieres? Nunca sabrás con antelación por donde te golpeará la vida, pero todo es más fácil si pones de tu parte, si confías en tus posibilidades de seguir, de mantenerte con vida. Te toparás con miles de personas que sean capaces de robarte pedacitos de ti, o incluso personas que tú llegues a creer que es todos los pedacitos que te componen, pero la realidad es que, a pesar de que muchos dejen huella, momentos felices o incluso momentos malos, tú eres tú...
Y si quieres encontrar algo positivo en todos estos golpes, aprende. Haz de aprender no solo de tus propios errores sino también de los errores de los demás. Mantente fuerte y demuéstrate que puedes con todo.
Ten siempre presente que los valientes son los que caen millones de veces y se levantan millones y una.
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