Son muchos los palos que recibirás en la vida.Quizás pienses que ya nada puede ser peor, pero de repente las cosas empeoran. Y es que las cosas no siempre irán como se esperan, irán mejor o peor. Por eso la vida enseña que es mejor sorprenderse que ilusionarse.
Tenemos que darnos cuenta que aquí lo que importa no es las veces que caigamos, sino todas esas veces que, perdiendo las fuerzas, nos podamos levantar. Por eso no me importa llorar, ni se la más débil ante todo porque sé que a la larga seré recompensada por mi misma.
De las perdidas he aprendido que no todo está perdido, porque quizás pasen años pero en algún momento harás o te harán falta. Aunque también están esas perdidas irremediables, que por mucho que queramos y pase el tiempo jamás van a volver. De esas solo puedes quedarte con lo que ellos nos dejan ante de irse, su sonrisa, su forma de hablar, su perfume, o cualquier cosa que te ate ano olvidarle. Piensa que nunca es su decisión marchar, te aseguro que nadie querría irse para siempre si lo piensa bien.
La vida no tiene explicación aunque mucho intenten dársela Por eso tienes que vivirla como venga, aunque golpee muy fuerte o sin más te de el mejor regalo que puedas recibir. Esta es la única vida que podremos compartir, está es la única vida en la que podremos luchar por ser felices.
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