Nadie es perfecto, y nosotros no somos excepciones. Por eso es normal que muchas veces discutamos, que no nos entendamos o que nos equivocamos. Pero si realmente nos amamos podremos superar cada mal momento. Odio esos días que no te siento cerca. Sé que no te gusta que te diga que te extraño, o que te acose con mi avalancha de preguntas. Que te diga siempre lo mismo. Pero soy una persona que necesito saber que le importo a ese alguien que es, para mí, el más importante. Ojalá fuera fácil explicarte lo que siento, lo vieras sin complicaciones y sin tener que decírtelo, y que tú sientas algo igual o muy parecido. Soy tonta, lo sé. Me has demostrado que me amas y que me necesitas tanto como yo a ti... pero en esta vida, si algo he aprendido es a no dar nada por hecho. He escuchado que es mejor sorprenderse que ilusionarse, pero una vez estás ilusionado es muy difícil controlarte. No puedo evitar hacer planes de futuro en mi ingenua cabeza, no puedo parar de imaginar mi vida a tu lado, mi despertar enredada en tus brazos, mis noches, mis alegres desayunos. Y es que en este tiempo a tu lado he aprendido mucho de ti. Nunca antes me había atrevido a decir esto, porque en el fondo sabía que podía seguir perfectamente. Pero prefiero morir antes que verte lejos de mi. Realmente me siento así, eres tu la cosita más importante de mi vida, por la que yo sonrío, y si alguien merece que derrame mil lagrimas eres tú. Lo último que quiero en esta vida es que nuestra bonita historia acabe sin casi empezar. No quiero que hayan terceras personas que intenten hundir lo que tanto esfuerzo nos ha costado construir. Tengo mucha ilusión, tengo incluso la que tu has perdido. Sigo amándote como el primer día, y cada día más. Sigo temblando cuando te acercas a mi lentamente. Sigo riéndote las gracias. Sigo mirándote con los mismos ojos de enamorada que, desde el principio, te miré. Sigo odiando esos domingos por la tarde en los que sé que tendré que esperar cuatro días para verte. Sigo saltando de la cama impulsiva los viernes por la mañana por saber que ese día por la tarde podré abrazarte. Sigo pensado en ti antes de dormirme y justo antes de abrir los ojos. Sigo mirando tu foto y sonriendo. Sigo oliendo tus pulover para sentirte más cerca cuando la distancia nos separa. Sigo relacionando todo contigo, con tu voz, con tu forma de hablar, de mirar...Sigo y seguiré pensando, que lo mejor que me ha pasado ha sido conocerte y que si por casualidad volviera a nacer volvería a desear estar contigo.
Cuando te vi por primera vez no pensé que llegarías a ser tan imprescindible en mi vida, no se me pasó por la cabeza imaginar que fueras tu lo que durante 17 años de mi vida había imaginado. Pero ahora sé que eres incluso más de lo que había soñado. Estoy orgullosa, orgullosa de que el mejor niño del mundo haya decidido darlo todo por mi, casi sin conocerme. Intentas entenderme, y estas conmigo en cada momento. Haces cualquier cosa por que me sienta a gusto a tu lado. Por verme reír como tanto te gusta. Y es que desde que llegaste a mi le he encontrado sentido a sonreír. Sonrío simplemente por que tu sonríes y es por mi, y eso me hace totalmente feliz.
Gracias por perdonarme en cada error, por intentar entenderme, por escucharme y apoyarme, por hacerme feliz y por saber cuando y como hacerme reír, gracias por esos momentos de silencio que hacen que mi corazón cobre fuerza, por tu mirada, por tus besos, por tus caricias, gracias por tus abrazos que me cortan la respiración, por tus boca a boca que hacen que me ahogue y no pare de reír, gracias simplemente por seguir aquí.
No dudes nunca en reprocharme mis errores, hay que aprender a mejorar, pero nunca te calles nada. Confía en mi. Sabes que yo estoy para aliviarte la carga cuando creas no poder más. Sabes que te amo, y que nadie, ni nada podrá ponerlo en duda. Eres mi vida. Te amo con toda mi alma. No lo olvides nunca mi vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario