¿Recuerdas? Nos vimos por primera vez un día en la guagua. Tu ibas tan contento comiendo chocolate y yo mientras te miraba a lo lejos. A partir de ese día comenzó todo. Nos queríamos y mucho. Qué tonta fui por decirte que no todas esas veces... Yo te prometo que te quería ( y te quiero) pero, me daba terror que no sintieras lo que tanto me decías que sentías por mi. Era demasiado bonito todo, que pesé que no sería real.
Siempre discutíamos por tonterías, esas tonterías que hacían que todo fuera más intenso y las responsables de que, con el tiempo, nos distanciáramos. Odiaba esos días en los que faltabas y, aunque fijo discutíamos, me hacías tanta falta. Buscándote con la mirada, revisaba los asientos de la guagua y no encontraba tu sonrisa, respiraba hondo y no percibía tu entrañable olor, tus caricias, cuando me despeluzabas y me hacia la enfadada para que me hicieras mimitos....
El primer beso, casi como niños, sonrojados y desbordados de felicidad. Qué bien me llegué a sentir entre tus brazos. Sabía, por uno segundos, que respirábamos el mismo aire, y que a la misma velocidad latía nuestro corazón.
Te echaba de menos. Pero mantuve dormido ese sentimiento hasta que el destino decidió despertarlo. Despertando con más fuerza que cuando decidió dormir. Y aquí estoy, luchando contra el tiempo que ha pasado, con todo lo que hizo que tu amor perteneciera a otra.
Lo que más duele es no saber que pasará. Me echas de menos o no, me quieres y de qué forma... Solo el tiempo tiene las respuestas. Se me quedó la sensación de tener el cielo entre mis manos pero, nunca lo he llegado a tocar. Quizás sea la hora de retirarse o, quizás de sacar las fuerzas y luchar más que nunca. Ese fue siempre mi gran problema,, no luchar por lo que amaba. Ahora: '' ser capaz de luchar por lo incapaz alcanzando lo aparentemente imposible''
No hay comentarios:
Publicar un comentario